La caída en Ollantaytambo
Al despertar cada mañana sólo le pido a Dios que me de un día más de vida con buen clima y que no tenga ningún problema en el trabajo.
Ser Guía de Turismo no es nada fácil porque lo que ustedes no saben es que hay días muy complicados y hay días muy memorables.
Esto es lo que me pasó un día en el Templo de Ollantaytambo, ese día estaba tan inspirada porque el cielo estaba perfecto, bello cielo azul y cuando me faltaba mostrar el detalle del uso de las grapas de bronce que unían los bloques de granito, volteo y mi pie derecho se resbala y caigo lentamente hacia el plano inclinado, yo ya me veía 70 metros abajo del terraplen y derrepente un pasajero mío me agarró del brazo izquierdo en la segunda grada en plena caida. Escuché como impactó mi rodilla derecha a la roca que cortó unos 7 centímetros de la tela del pantalón y por dentro sentí que la herida sangraba. Ay dolía mucho y respiré profundo.
La vida continúa así que me levanté y me limpie las rodillas, una de las pasajeras seguía mirando mi rodilla de preocupación mientras yo seguía con mi trabajo; terminando el guiado dí un tiempo libre a mis pasajeros para las fotos.
Antes de subir al bus dí unos minutos para los servicios y ví como mi rodilla estaba reventada unos centímetros y que la sangre ya estaba coagulada allí, limpie la herida porque estaba con tierrita además del moretón que crecía, hize trekking 9 años y jamás había tenido una caída o resbalón así.
Era temporada alta así que había que descansar y cuidar esa heridita.
Continuará...
Jlo
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